El relicario de San Gavino: Un obsequio indiano para Sassari

¿Escuela mexicana? Estatua relicario de San Gavino, ca. 1660–1680. Museo Diocesano, Sassari.

En la colección permanente del Museo Diocesano de Sassari se halla un singular relicario antropomorfo de plata que representa al mártir turritano San Gavino. Hasta el momento diversos investigadores han reparado en la excepcionalidad de la pieza, pero aún quedan lagunas por dilucidar sobre el verdadero origen de tan excepcional encargo.    

Tras un período de iniciación en Roma y habiendo logrado el título de doctor, Gavino Farina entró a formar parte del séquito del poderoso aristócrata Luis Guillén de Moncada y Aragón, VII duque de Montalto. A medida que lo fue acompañando en los cargos que ostentó como virrey de Sicilia (1635), Cerdeña (1644) y Valencia (1652), su reputación médica le permitió integrarse en las esferas de la Corte madrileña. Quizás al enviudar por segunda vez su protector, y más tarde ser ascendido al cardenalato, decidiera probar suerte en la aventura americana. En este contexto, aprovechó la coyuntura de su privilegiada situación para acceder a la red clientelar de Juan de Leyva y de la Cerda, conde de Baños y futuro virrey de la Nueva España. Incorporado en la nómina de pasajeros como “Médico de Cámara”, se embarcó con la comitiva del noble en la Flota de Indias que zarpó el mes de septiembre de 1660.  Hasta el momento se tenía poca información sobre la estancia de Farina en México, pero los datos compilados por Ragon han permitido valorar el controvertido papel que desempeñó en diferentes puestos de la administración obtenidos por designación expresa del gobernante: alcaide de la alhóndiga, juez de pulque, pagador del desagüe de las lagunas y administrador del Hospital de Indios. Junto a éste participó en una dinámica de corruptelas políticas que a lo largo de cuatro años de mandato no estuvieron exentas de acusaciones por malversación de caudales y tráfico de influencias. Como era habitual entre los indianos que habían alcanzado cierto status, es posible que se acordara de su tierra de origen enviando un obsequio de carácter devocional que al mismo tiempo sirviera como muestra de ostentación pública.  De hecho, en la entrada biográfica de Tola se dice que “della religione fu amantissimo, e lo zelo suo per l’incremento della medesima nella sua patria constrossegnò con doni assai preziosi, e con instituzioni eccellenti, che onoreranno per sempre la sua memoria”.

Según la tradición basada en las crónicas de Carlo Fonseca (Vita di San Gavino, Madrid, 1685), Farina remitió desde México una escultura relicario de plata de San Gavino, patrón y mártir local, para el templo mayor de Sassari: “El domingo entre la octava de la fiesta de octubre se celebra en la Cathedral de Sasser, con pontifical y sermón y a la tarde con processión de los caballeros se lleva un bulto de plata dadiva de Don Gavino Farina a este effecto labrada en la Ciudad de México, cabeza de la Nueva España, con tal primor que el arte excede sin duda preciso la materia”. Se trata de una notable talla argéntea sobre una peana (108 cm) que contiene en el pecho un receptáculo ovalado con un fragmento óseo tomado de sus restos, hallados en 1614 junto a los de los santos Proto y Ianuario durante las excavaciones patrocinadas por el arzobispo Gavino Manca Cedrelles en el complejo basilical de Porto Torres. Gracias a los aportes documentales de Porcu, se sabe que la pieza fue depositada en el tesoro de la sacristía catedralicia, tal y como refiere el inventario de 1727: “Statua di San Gavino col suo piedistallo e la banderuola tutta massiccia”. En otra relación de 1765 volvería a ser anotada pero indicando que “pesa a peso di ferro sessantacinque libbre e due once”.

Las características estilísticas de la refinada figura y del elaborado basamento, con cierta impronta clasicista, llevan a datarla en el último tercio del siglo XVII. Ante la ausencia de las marcas de orfebrería tradicionales, y sin obviar una hipotética procedencia mexicana, la obra se asemeja a otras parecidas de la escuela española e italiana de la misma época. Mientras se localiza un testimonio fidedigno que vincule a Farina con este encargo, consideramos más viable que el comitente remitiera el caudal necesario (o incluso la materia prima) así como las instrucciones para que la pieza fuese ejecutada en algún taller sardo a su regreso de México. En cuanto al referente iconográfico, el artífice debió de tomar el modelo procedente de una estampa devocional que contuviera un prototipo similar al descrito en otras representaciones, como se observa en la escultura de la hornacina principal de la fachada de la catedral de Sassari o la que preside la galería de la cripta de los mártires turritanos en la basílica de San Gavino en Porto Torres. En todas las imágenes siempre va ataviado con el uniforme de soldado romano, compuesto por coraza, faldellín y grebas, enarbolando o bien la palma del martirio o bien el lábaro con la torre, emblema del antiguo enclave de Turris Libisonis donde murió durante las persecuciones de Diocleciano junto a sus compañeros en la fe.

June 17, 2020

Additional Images